3.(AVANCE)- EL PODER SANADOR DE LA FUERZA INTERNA

 

3-EL PODER SANADOR DE LA FUERZA INTERNA.

Se produce una unión perfecta, sagrada, de almas con mi cónyuge; nunca más volveremos a ser negligentes, o a dejar cosas inconclusas; se produce un reajuste perfecto en nuestro matrimonio.

No somos avariciosos, ni materialistas, vemos las riquezas cómo un don que hay que trabajar para generarlo para nuestro entorno (prójimo) en todas las direcciones, de modo que creamos riqueza a nuestro alrededor.

Dejo de tener expectativas irreales o de jactarme de mis capacidades. La fuerza nos conecta juntos, para crear un conjunto, tanto en mi relación de pareja, como en cuanto a los eventos a los que asisto; o en cuanto a mis decisiones personales o ideales.

Valoro con mesura cuando se trata de decidir qué camino tomar. Se produce la unificación de los ideales con mi pareja, en una relación que se torna armoniosa.

Cada vez estamos más unidos, se nos presentan un montón de opciones para avanzar, nos equilibramos; los conflictos desaparecen y se produce una interconexión perfecta entre nosotros.

A través de la energía del sol; brilla la confianza y la conciencia sobre mí. Abrazo las alegrías que nos trae el destino que nos estamos forjando. La oscuridad y la confusión se han quedado en el pasado. Dejamos de comportarnos de forma egoísta o de sentirnos tristes o deprimidos.

Las zonas de conflicto en mi vida se equilibran. Desarrollo la paciencia y repaso las prioridades en mi vida que estaban fuera de la frecuencia de la sintonía. Alcanzo el equilibrio mental, y en el resto de los planos también. Las competencias entre la pareja desaparecen. El centrarnos en hacer nuestras correcciones individuales en lugar de querer que cambie primero el otro es una prioridad. Los excesos han desaparecido de nuestras vidas. A través de la energía paternal, masculina, logramos mantener la calma en situaciones de caos, y propongo directrices autoritarias, de modo que reunimos las características de un jefe, un protector, y un proveedor. Dejo de mostrarme despiadada, en caso de desacuerdo; también lo hace mi esposo. Alcanzamos a poder, una estructura fuerte, una energía patriarcal exitosa. Dejamos de ser rígidos, de sentirnos impotentes o de estar en desorden.

Realizo la elección sagrada de mi alma gemela, y a través de la Ley de la Atracción refuerzo nuestra colaboración; tenemos una amistad muy buena. El amor se instala en nuestras vidas. Me pregunto- ¿Qué crearías si el amor fuese el único ingrediente? Y me contesto- Pues, crearía más, y más amor. Lo haría multiplicarse cómo hizo el rabí Jesús con los panes y los peces, y lo repartiría con todo el mundo que me rodea.

El dulce aroma de la unión del divino femenino y el divino masculino invade todo el paisaje, se transforma, y cambia todo lo que toca con sus dulces sentidos; la tierra seca, se vuelve fértil. Hasta en los desiertos, hay oasis. Allí, cómo plantado de repente una flor de loto imponente despliega todos sus pétalos sobre la cumbre, mientras nosotros dos nos buscamos con la mirada; bajo las alas del altísimo, con la luz divina alumbrando el camino, como si de una gran luna llena se tratase, y de ese modo indicase el camino a las almas puras para bajar a la tierra; en un espacio sin límites, amarrados al Universo y sobre mí, el néctar.

Allí sin miedo, fascinándonos solo por la presencia de nuestros espíritus, unidos en una fusión única, vigorosa, dónde no hay lugar para los recuerdos, y la piel borra sus registros con nuevas caricias. Las experiencias tóxicas, han quedado olvidadas en un gran desierto de arena, allá a lo lejos.

Decidiendo amar incondicionalmente, diciendo sí al corazón, antes del final de un gran ciclo karmático.

La esperanza renovada se instala en mi pareja, tenemos expectativas, somos positivos, nuestros sueños se cumplen; surgen en nuestra vida momentos oportunos divinos, vemos la belleza en toda situación por incómoda que sea.

Las vibraciones y frecuencias del Universo se acercan, puedo escuchar los susurros en mi oído de los ecos del inconsciente colectivo. Estoy enraizada en la tierra, sumergida parcialmente en el mundo de las emociones y para no quedar atrapada allí, navego en un mar inexplorado; me descubro y redescubro a través de dar rienda suelta a mis sueños, a través de los conocimientos profundos de mí misma, y los deseos de que todo vaya a mejor, nunca a peor.

Me realizo; desarrollo y practico la paciencia en este tiempo de sanar, de amar, de recargar energía a través del poder sanador de la naturaleza.

La luz de las Estrellas me trae un mensaje importante cargado de expectativas optimistas. Me nutro del agua de mi propio pozo; empiezo a creer en mí misma, y en mi capacidad para hacer mis sueños realidad.

Abro mi corazón a la luz cósmica. Creando a través de la magia, y de la conexión con mi “Yo Superior”.

El cielo estrellado me revela en la “zona de promesas” la esperanza. Cuando ya solo quedaba la luz de mi corazón encendida, me trae serenidad y fe en mis dones y talentos, para compartir mi luz con el mundo.

Surjo fulgurante, cegadora, se recarga mi Chacra corona, emitiendo su luz propia, anhelando despertar la luz de otros.

Recibo la inspiración a cualquier hora del día o de la noche. En los sueños me llegan algunas de mis mejores ideas; un simple fragmento abrirá las puertas de mi imaginación.

Me libero de cualquier tipo de resentimiento; mi digestión se restablece, la acidez estomacal y el reflujo desaparecen.

Recupero mi peso justo, los kilos de más se van con el exceso de emociones venenosas que causaron mi familia tóxica a la que pongo límites sanos.

Me merezco la felicidad, bajo las formas más espléndidas. Dios y el arcángel Gabriel, me ayudan a comprender que formo uno con lo Divino y con todas las creaciones del altísimo. Dejo de bloquear la recepción de los dones y de debatirme con sentimientos de culpa y de no merecimiento.

Le pido al Cielo que me ayude a perdonarme por lo que hice o por lo que no hice. La sanidad me llega porque soy un hijo inocente de Dios en términos espirituales. Dios quiere lo mejor para mí.

El objetivo de mi vida es ayudar a los niños, a los míos o a los de los demás. Quizá sea profesora, sanadora, escritora o artista o quizá invente otras cosas para ayudar a los niños especialmente sensibles.

Hablo con la mente de Jesús (María) de mis sentimientos y le pido que me ayude con el objetivo de mi vida; ella estará ahí para mí con el amor más dulce que haya conocido.

Mi creatividad se vuelve fluida de nuevo. Expreso cómo me siento. Lo canto, lo bailo, hago fotos de lo que me inspira o plasmo mi verdad interior sobre el soporte que más me gusta.

Soy sincera con lo que siento, desconecto los bloqueos creativos. La vulnerabilidad que muestro cuando expreso mis emociones y pensamientos del momento, es un poder, es un proceso que me llevará a nuevas cimas creativas. No necesito hacer públicos los sentimientos que me incomodan, pero al expresarlos conmigo misma, dejo sitio a la auténtica creatividad.

El cielo desea ayudarme a pulir mi trabajo creativo, para que brille con toda su fuerza ante los ojos del mundo; para que sea admirada y resulte beneficioso para todos.

Busco el consejo de un editor profesional experimentado, de un profesor o un productor para también otro tipo de trabajos artísticos, ellos aparecen en mi vida, como por arte de magia casi sin pedirlo.

Me aportarán otro par de ojos y me harán entrar en contacto con alguien junto a quien mejorar entorno a nuevas ideas o inspiraciones.

Escucho nuevas opiniones, para que mis creaciones se culminen de forma que sean apreciadas por el gran público, aceptadas y pueda disfrutar con ellas.

Quizá el editor me plantee alguna cuestión en la que yo no había pensado. Me adelanto así, a las preguntas del público. Tengo confianza, seré orientada divinamente hacia el editor perfecto para mis proyectos, invertir en el trabajo de esta persona, me será rentable.

Dios favorece que aparezca mi editor perfecto o si ya está presente en mi vida, que se refuerce la relación y consolide.

Escucho mi voz interior e ignoro las críticas y el rechazo; mi trabajo seguirá siendo para mí una inspiración.

Leo libros, veo películas sobre artistas que continuaron su trabajo a pesar de las críticas. Así recordaré que no estoy sola.

Sigo y continúo mi camino, practico mis artes, mejoro mis creaciones y aplico mi creatividad. Aprendo a tocar la guitarra y a componer las mías propias.

Invierto en el autocuidado que me aportará energía para después. Utilizo la energía de las decepciones para alimentar mis proyectos creativos con una emoción auténtica.

Tomo fragmentos pequeños de información del Cosmos, para formar ideas, esta transferencia de información vital me llega del Universo que siempre me está hablando. Integro toda esta información y formo un criterio sobre todo esto a lo que me expongo.

El entorno nos proporciona datos y luego nosotros le asignamos un significado en nuestra mente. El cerebro recibe más información de la que puede procesar. Vivimos bombardeados constantemente de información de Internet, etc. Nos tenemos que hacer conscientes de a todo lo que estamos expuestos.

La constante sobreexposición de mensajes poco saludables nos incita a tener una visión del mundo cínica y basada en el miedo. Además, la exposición consciente a información que fomenta nuestro bienestar nos conduce al crecimiento y a la expansión. Debemos ser capaces de discernir a diario.

 El Universo siempre nos invita a participar, pues somos parte de él; a través de sincronicidades, presagios y otras señales que nos indican cuál es el mejor camino. Nuestra intuición nos ayuda a conectar y a ver nuestro entorno cómo un oráculo, pero esta nueva información no siempre tiene sentido de manera inmediata; así que ser curiosos y no poner resistencia es la clave para aprender.

Hay reservado para mí un mar de posibilidades, me mantengo curiosa, evito juzgar o etiquetar. Me doy tiempo y la libertad de ser curiosa, sin las limitaciones o los límites proyectados por mis memorias y expectativas. Estoy en un lugar maravilloso en este instante y nunca volveré a ser la misma tras explorar estas aguas.

Suelto los resentimientos poniendo límites sanos en mis relaciones; no permito que mi madre narcisista, me recuerde a través de mensajes, del terminal telefónico de mi hijo, que me hagan recordar el papel de mártir, ni que la herida se vuelva a infectar. Yo ya perdoné, no quiero recordar cosas del pasado que frenan mi evolución y progreso, trayendo sentimientos negativos causados por la herida del ego.

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